A Valentina, de pequeña no le gustaba el Karate, prefería la gimnasia o bailar. Pero gracias al apoyo y empuje de su padre, Patricio Toro, logró encontrar el camino y su gusto por el Kumite. Más tarde junto a César Tolorza se formó un equipo que impulsó la carrera de Valentina a lo más alto del ranking, y a una serie de logros que suman y siguen.
Actualmente estudia Ingeniería Civil Industrial en la USACH, entre otras cosas, recuerda con cariño las enseñanzas de Sensei Luis Arellano en sus primeros pasos, dice que fue él quien le enseño la base del Karate.
Recientemente ganadora del premio a la “Mejor de las Mejores en deportes individuales año 2018” tras la votación de todos los directores y directoras de las Universidades FENAUDE (Federación Nacional Universitaria de Deportes). Ella tiene muy claro que con disciplina y trabajo se puede lograr lo que se propone.
Empecé a practicar karate a los 7 años, a competir en pequeños campeonatos desde los 9 y en campeonatos federados desde los 11 años. En mi primera competencia, era cinturón amarillo y estaba nerviosa, en kata perdí en primera ronda. Pero en kumite gané, fue mi primera medalla.
Principalmente la disciplina que entrega, los valores, he logrado muchas cosas gracias a las enseñanzas del karate, tanto en mi carrera deportiva, como en los estudios y en la vida diaria. Cuando era chica no me gustaba el karate, lo encontraba como “deporte de hombre” prefería la gimnasia o bailar. Iba por compromiso con mi papá, pero me empezó a gustar y en eso también le doy gracias a él. Después en el CEO (Centro de Entrenamiento Olímpico), conocí a chicas que estaban en la selección y viajaban a competir fuera, y yo quería ser como ellas. Así descubrí que me gustaba el kumite y así le agarré el verdadero gusto al karate.
Es difícil; en el colegio era más fácil, en cuarto medio entrenaba a las 6 de la mañana, luego iba al colegio y me quedaba la tarde libre para estudiar. Pero ahora estudio Ingeniería Civil Industrial, y es difícil, es agotador… entreno de noche y para estudiar a veces prácticamente no duermo.
Mis compañeros me felicitan por mis logros, por los viajes, o por mis notas. Pero también lamentan que no pueda compartir más tiempo con ellos.
Yo agregaría el Kihon, todo es importante y uno lleva a la otra. Para hacer buen Kumite hay que hacer un buen Kata y para un Kata un buen Kihon. El Kata y el Kihon son la base de un combate, si aprendes a hacer bien una técnica eso se verá reflejado en una pelea.
Venia obteniendo buenos logros, pero fue una sorpresa. El ranking se actualiza los 1 de cada mes, yo estaba en el colegio cuando lo vi y parecía un sueño que no podía creer, estaba muy feliz.
Ahora estoy en el número 9 en el Ranking Under 21, ya que cambie de categoría, y en adulto estoy aproximadamente en el 37 a nivel mundial.
El logro que mas recuerdo con cariño, fue una derrota en mi primer nacional WKF. Era un regional donde clasificaban 6 al nacional y yo quede en 7º lugar. Fue en ese momento donde César, mi entrenador actual, me dijo que hiciera el compromiso de entrenar, ya no era constante en eso, entrenaba un día y otros no y así. Pero desde ese compromiso entrené todos los días y al siguiente año ya estaba en la selección y fui campeona panamericana y bronce sudamericano, ese hecho significó lo que es mi carrera deportiva actualmente.
Una vez que ya tienes ciertos logros, la WKF puede financiar tus gastos, viajes, estadía, etc. Además, es la que participa en los Juegos Olímpicos y algo muy importante es que gracias a ella tengo una beca Proddar.
La idea es sumar muchas peleas y en el próximo campeonato nacional ganar en las 2 categorías (Under21 y adulto). El próximo año hay una Premier League en Paris donde participan los primeros 50 del ranking mundial adulto, panamericanos juvenil y adulto y lo más importante es el mundial juvenil, donde voy con todo.
Al mismo tiempo entrenar para llegar a los juegos olímpicos 2020.
Junto a su padre, Patricio Toro (Foto gentileza Valentina Toro).
La constancia, la disciplina, el esfuerzo y estar siempre motivado.
Son los hombres más importantes de mi vida, mi papá siempre ha estado ahí para mí, me acompaña a entrenar y me apoya, un excelente papá, mi papá es perfecto, como los dos practicamos karate hablamos en el mismo idioma. César, me apoya tanto en mi carrera deportiva como en mi vida diaria, es como un segundo padre para mí.
Ellos son fundamentales en mi vida deportiva, si faltará uno de los dos, esto no sería lo mismo.